Gerardo Silva analiza caída de Rangers ante Wanderers
El Rangers que enfrentó a Santiago Wanderers mostró una faceta diferente en el campo. Más frío, más calculador y, en ocasiones, más inteligente. Se optó por ceder la iniciativa al rival y apostar por recuperar el balón para salir al contraataque. Esta estrategia encajaba perfectamente con el momento del partido: antes de los 30 minutos, ya había generado las dos oportunidades más claras, manteniendo siempre el orden y el equilibrio, desgastando al rival sin volverse loco en ataque.
Fue un plan de juego meticulosamente trabajado y sensato, todo lo contrario al Rangers desenfrenado que solíamos ver, volcado al ataque y descuidado en defensa. En esta ocasión, la prioridad fue mantener la organización. Wanderers se vio sorprendido por la actitud del local que no seguía el guion esperado.
Sin embargo, en el fútbol los planes requieren fútbol y cabeza para sostenerse. Aquí es donde Rangers falló. Aunque la propuesta del técnico prevaleció sobre la calentura de los jugadores, no lo hizo por mucho tiempo. A pesar de las ganas, faltó control emocional.
El momento crucial llegó con el penal. Según mi criterio, fue una sanción injusta. La acción del delantero de Wanderers puso en peligro su integridad física, lo cual debería haber resultado en un tiro libre indirecto para Rangers en lugar de un penal. Más allá de la controversia arbitral, lo grave fue la reacción del equipo. Bastó ese cobro para que mentalmente se desmoronara. En los primeros cinco minutos del segundo tiempo, Wanderers tuvo cuatro oportunidades claras que no logró concretar, pero evidenciaron la fragilidad psicológica de Rangers.
Incluso después de ser expulsado injustamente, Carlos Videla se mantuvo conectado al partido desde afuera, influyendo con cambios para aportar experiencia atrás y darle tranquilidad al equipo en momentos críticos. Por otro lado, Paladino también ajustó su estrategia sacando a Camarda a los 70 minutos, decisión que generó dudas pero que terminó justificándose con el resultado final.
Al final, la victoria de Wanderers fue merecida. Entre las intervenciones de Campestrini y las oportunidades desperdiciadas por Wanderers, el marcador pudo haber sido más abultado. Rangers mostró madurez táctica en el primer tiempo pero se desmoronó cuando necesitaba carácter.
El fútbol es un juego de 90 minutos y Rangers de Talca demostró que le falta fortaleza mental para mantener una idea cuando las circunstancias se vuelven adversas. El plan estaba ahí; lo que falta es asimilarlo completamente hasta el final. Creo que si el nuevo técnico Ivo Basay encuentra la clave adecuada, Rangers saldrá del fondo antes de lo esperado.
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Fotografía Cristian Sepúlveda – primerabchile.cl.
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Fuente: Primerabchile.cl Primera B



























